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martes, 20 de septiembre de 2011

Tus manos

Es la lluvia,
son tus ojos,
es el frio y tu piel.
El averno de los fuegos eternos,
la musica que encanta el ultimo día.
La voz suave ... 
La quietud.
Caes en el barranco de mi alma,
te abrazo fuerte...
Es la lluvia,
son tus ojos,
mis afectos diarios, cotidianos.
Mi perro, mi caballo.
Los cercos que limitan el infinito,
son tus manos.


             Graciela Mirolo

lunes, 19 de septiembre de 2011


Poema por poesía

Es cautivarte, impetuosa y desbordada.
Es furtiva y displicente.
Casi irracional, desmedida, absolutamente intuitiva,
como dulcemente tierna y mezquina.
Es ridícula y no tiene cánones que la dirijan.
Es ciega y absoluta,
...y más cuando me miras.
Sabes de que te hablo?...
...De mi poesía.

                                               Graciela Mirolo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Paraty

Paraty es el cielo.
La intensidad,
el sol.
Son las calles con piedras,
las puertas azules,
los caminos negros.
Las barcas de colores,
los faroles encendidos y el mar gris.
Los secretos escondidos,
y los puentes que lo cruzan.
Son los ojos de la arena,
que lo contemplan,
las gotas de la lluvia, la selva que entierra,
líquenes y cielos absolutos.
Paraty camina,
con los pazos flacos de mi hija,
y su distancia.
...La alcanzo.
...Me enamora.
En el riacho arenque oscila un barco,
blanco y celeste que reza amor eterno”.
Mojado de rió y lluvia,
anclado en el canal pesquero.
Y una música suena,
lastimada y húmeda,
los senderos angostos,
de nostalgias y colores.
...Volver?
Seria volver a lo mas profundo del mar.
Necesario si, solo si,
no te encuentro entre las calles.


                                                                          Graciela Mirolo.
A Veces

A veces por las tardes,
mi corazón te llama,
y te trae de lejos,
sin que tu lo sepas...
...y tengo inquietud,
madurez de espiga,
y tengo tu inocencia...
Yo te recorro así,
mis manos te recorren,
en no se que caminos.
Tu alma fue médula de mi alma,
en la memoria de los siglos.
He recorrido años,
tus ojos claros,
tu piel y tus latidos.
Y tu voz, era mi voz..
Yo no sabia que existieras,
hecho con los sueños míos!
A veces por las tardes,
tu corazón me llama...
eres como un barco que navega lejos,
anclado en el fondo de mi alma.

                                                    Graciela Mirolo.

jueves, 15 de septiembre de 2011


Fracaso

Que el torpe tropiezo de la piedra,
no endurezca tu alma ante el olvido.
Mas vale un vuelo de agilas,
que aleteos aterrados de martirios.
Que el incomodo remanso de la huida,
busque solucion a su fracaso.
Mas vale saber que se ha perdido,
antes de defenderse a latigazos.
Derrochar la vanidad en estas cosas,
es solo recitar la vieja historia.
Si no se aprende con el filo de la muerte.
menos se aprenderá con los hilos de la vida.
Si la calle ya se ha ido...
...No es la misma.
Nada puede dibujar mas que sombras.
Y si aun perdura la cordura,
respetando formas y errores,
nada mas puede que la altura,
abandonar historia de ladrones.
En el abrigo sepultar de la vida,
se llevaran seguro lo que has dado.
Mas no sera ritual, ni menos aun sagrado,
romper corazones en tu paso.
Por es vital que te perdones,
al menos, para ser perdonado.
Renunciando al rigor del fracaso,
dándole tregua al estar equivocado.

                                        Graciela Mirolo.


La tierra

Sed de desierto,
agonizan los pastos,
alérgicos de polvos,
desnudos los arboles.
Reclaman caricias.
gritando con su grito de piedad.
Fué y sera,
principios de un siglo,
restos mortales de este invierno gris.
Mañana mi tierra sudara cavernas,
de pálidos huesos y débiles plumas.
Nadie que no entienda,
que no ame,
que en su vida eterna sufra,
podrá borrar el dolor de los labios.
Los ríos ya mansos mojaran mis pies.
Los montes se hacen con mágicas formas,
y un hombre deforme,
les declara el fin.
No se...
No logro entenderlo.
Afuera hace frió, y en todo es invierno.
Me dueles los huesos, de ramas que esconde,
sus dedos de cobre,
su llanto de carmín.
Nada lo detiene,
nada lo distrae,
el mundo se muere y nadie quiere oír.
Que los fantasmas de copa,
de claridad y frescura,
de lirios mansos,
decoran el jardín.
Que mi tierra muere!...
entre tantas cosas,
muriendo el alma,
del amor al fin.

                                                Graciela Mirolo.