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jueves, 15 de septiembre de 2011


La tierra

Sed de desierto,
agonizan los pastos,
alérgicos de polvos,
desnudos los arboles.
Reclaman caricias.
gritando con su grito de piedad.
Fué y sera,
principios de un siglo,
restos mortales de este invierno gris.
Mañana mi tierra sudara cavernas,
de pálidos huesos y débiles plumas.
Nadie que no entienda,
que no ame,
que en su vida eterna sufra,
podrá borrar el dolor de los labios.
Los ríos ya mansos mojaran mis pies.
Los montes se hacen con mágicas formas,
y un hombre deforme,
les declara el fin.
No se...
No logro entenderlo.
Afuera hace frió, y en todo es invierno.
Me dueles los huesos, de ramas que esconde,
sus dedos de cobre,
su llanto de carmín.
Nada lo detiene,
nada lo distrae,
el mundo se muere y nadie quiere oír.
Que los fantasmas de copa,
de claridad y frescura,
de lirios mansos,
decoran el jardín.
Que mi tierra muere!...
entre tantas cosas,
muriendo el alma,
del amor al fin.

                                                Graciela Mirolo.

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